Cómo emprender y no morir en el intento

Este es un post más personal de lo que suelo publicar por aquí... es un post sobre mi experiencia con el crecimiento de mi negocio durante la primera mitad del año, y el impacto que ha tenido en mi vida. #Emprendimiento #Emprendedoras #Emprender

Este es un post más personal de lo que suelo publicar por aquí... es un post sobre mi experiencia con el crecimiento de mi negocio durante la primera mitad de este año (2019) y el impacto que ha tenido en mi vida de emprendedora y personal.

Inicialmente no pensé en compartir nada de esto, después de varios meses fuera de Instagram, hace un par de semanas me asomé por aquellos lares con este post en el que contaba un poco por qué había estado desaparecida y, al ver los comentarios del post, me di cuenta que que mi experiencia es mucho más común de lo que imaginé. Entonces se me ocurrió hacer una pequeña encuesta por Stories preguntando si querían que compartiera más detalles de mi experiencia y el resultado fue casi unánime: sí.

Así que aquí cuento un poco más despacio cómo han sido estos últimos meses, con la intención de que mi experiencia y mis aprendizajes puedan servir de algo, aunque sea para sentirnos un poco menos solas en los desafíos que tiene toda esta historia del autoempleo.


cómo empezó todo

Cuando el año empezó yo tenía todo el plan de trabajo de Visual Bloom de lo más organizado para los primeros seis meses: calendario editorial del blog bien pensado y definido, calendario para terminar el curso de fotografía móvil bien estructurado, planificación del rebranding y rediseño web que vendría en marzo bien cuadrado, y un largo etcétera de pequeñas tareas que iba a ir tachando poco a poco a lo largo de las semanas… pero todo esto sin contar con la avalancha de trabajo para clientes que vendría.

Para mediados de enero yo ya estaba con mi agenda llena hasta marzo; y para febrero, ya no tenía hueco hasta mayo. Esto, en buena medida, es el sueño de cualquier emprendedor o freelance: tener trabajo garantizado por meses es un colchón de seguridad innegable, y nos da una paz mental y una tranquilidad tremenda. La otra parte de la historia es que me había llenado el calendario de trabajo a tope, sin un hueco para más nada... pero, con total honestidad, esto no fue accidental:

  1. Por una parte, era la primera vez que tenía este nivel de demanda, y tenía miedo de que si decía que no, o no tenía disponibilidad hasta meses más adelante, perdería esos clientes potenciales.

  2. Por otro lado, en enero me mudé sola (con una roomie, pero por mi cuenta), y perdí la red de seguridad que tenía anteriormente cuando vivía con mi ex-pareja: ahora no podía contar con que nadie asumiera la renta si yo no llegaba; ahora el peso completo de una renta en un barrio aceptable de la Ciudad de México estaba sobre mí… y eso acojona; así de sencillo.

  3. Para rematar, en marzo-abril tenía planificado reajustar mi branding y aumentar un poco mis tarifas. Aunque esto no era una decisión arbitraria y se correspondía con el valor de mis servicios, y la nueva tarifa tampoco iba a ser nada desorbitada, no dejaba de generarme un poco de ansiedad... ¿qué pasará si después que suba las tarifas dejo de tener solicitudes trabajo? ¿Qué va a pasar si pasan los meses y no tengo trabajo nuevo?

En mi cabeza yo ya me veía debajo de un árbol en el Bosque de Chapultepec (es como el Central Park de la Ciudad de México) con mi maleta en una mano y mi laptop en la otra. A las puertas de la primavera yo me sentía como un animalito en otoño, guardando y guardando para no morirme de hambre en el invierno… y con esto la mentalidad de “no le puedo decir que no a ningún cliente”.

el cuello de botella

Aún así, yo hubiera sido capaz de manejar todo más o menos bien si todos los proyectos en los que estaba trabajando se hubieran mantenido estrictamente en su calendario… pero la realidad es esto, a veces, no se cumple. Un proyecto que debió haber concluido a inicios de febrero no terminó hasta marzo, y otro que debió haberme llevado una semana se extendió a tres.

Quizás esto no parezca nada del otro mundo, pero el efecto dominó que tiene es impresionante, porque cuando se suponía que estuviera trabajando en dos proyectos de clientes más mis cosas de Visual Bloom, estaba en realidad lidiando con cuatro proyectos diferentes… y aquí tengo que dejar claro: mi capacidad de trabajo es limitada, y tener tantas cosas ocupando espacio mental, sobre todo sin son pendientes, me consume un montón de energía y me produce bastante ansiedad.

Para rematar, cuando me encuentro en este tipo de situaciones, siempre priorizo el trabajo de los clientes por encima del trabajo propio y de mi vida personal porque valoro un montón el compromiso que tengo con ellos y la confianza que depositan en mí. Yo puedo quedar mal conmigo misma, pero no con mis clientes, y esto puede llevar a situaciones poco saludables: hubo semanas en las que trabajaba 12 horas o más, con fines de semanas incluidos, como si fueran un día más. ¿Y Visual Bloom? Bien, gracias. ¿Y mi estrés porque tenía a Visual Bloom, y todo el trabajo planificado, desatendido? ¡A tope, gracias!

empezando a desenredar la madeja

Así, cuando llegó abril, yo estaba que no daba más. Afortunadamente en este punto pasaron dos cosas: una de las clientas con la que iba a empezar a trabajar en un diseño web me escribió pidiéndome posponer la fecha de inicio proyecto, y en ese punto ya tenía suficiente seguridad económica para asumir un mes más suave sin morirme de preocupación o ansiedad. Inicialmente mi impulso fue ver si podía adelantar alguno de los siguientes proyectos, pero después de detenerme y pensar un poco más despacio me di cuenta de que esto en realidad era una buena oportunidad para parar y reorganizarme… así que eso fue lo que hice.

En ese hueco, en vez de trabajar para otro cliente, trabajé para mí: terminé de una vez el rebranding de Visual Bloom, rediseñé la web y ajusté los servicios, actualicé la guía para crear un Brand Board, y creé un par de productos nuevos para inaugurar la shop de Visual Bloom. También he empezado a retomar el Blog que tenía completamente abandonado, junto con mi cuenta de Instagram y mi lista de correo, a la que no escribía desde enero.

Además, he estado pensando en cómo organizarme mejor para garantizar que cada semana pueda dedicarle algo de tiempo a Visual Bloom, a crear contenidos y nuevos productos… y hasta ahora esto es lo que he estado implementando:

  1. Concentrar el trabajo de clientes de lunes a miércoles, y dedicar jueves y viernes fundamentalmente a crear contenido para Visual Bloom. Los domingos por la tarde por lo general los dedico a planificar la siguiente semana. Esta distribución todavía la estoy probando, y la voy alternando con otra variante en la que dedico las mañanas de lunes a viernes al trabajo de clientes, y las tardes a Visual Bloom, para ver con cuál siento que me va mejor.

  2. Voy a empezar clases de Tai Chi porque es importante mover un poco el esqueleto, no solo para el cuerpo sino también para nuestra mente. Hace años practiqué Tai Chi y me ayudó mucho a centrarme, relajarme, y sentirme más en forma, así que es algo que, después de darle vueltas y vueltas, he decidido que voy a retomar.

  3. Voy a ir modificando, poco a poco, mi modelo de negocio para no ser tan dependiente del trabajo con clientes. Esto va a ser algo gradual y no quiere decir que me vaya a dedicar ahora a hacer infoproductos y más nada, pero sí es saludable diversificar un poco las fuentes de ingreso que tengo. Para trabajar en esta dirección tengo pensado seguir desarrollando productos digitales para la shop (plantillas para redes sociales y kits de branding a precios mucho más accesibles que un branding a medida), y terminar el curso de fotografía móvil y crear otros nuevos en función de la demanda y de las cosas que tengo ganas de hacer… la verdad es que Visual Bloom, en mi idea inicial, iba a estar más centrado en la fotografía y el trabajo creativo, y es algo que siento que he ido dejando cada ve más en el camino y con lo que quisiera reconectar.

  4. También quiero experimentar con formatos de trabajo diferente, especialmente en el servicio de diseño web, en el que pueda trabajar de manera más intensiva pero acortar el tiempo total del proyecto… algo así como un servicio de diseño web en una semana. Esto me permitiría enfocarme mucho durante una semana, y tener más tiempo entre proyectos para descansar, trabajar en proyectos propios, y recargar las pilas.

  5. Por último, estoy valorando también la idea de subcontratar algunas tareas de los proyectos de branding, específicamente la parte de desarrollo de aplicaciones colaterales. Esto es algo que, francamente, no disfruto tanto y me lleva bastante tiempo, así que puede ser una buena idea delegar esta parte del proyecto a otra diseñadora para que desarrolle las aplicaciones necesarias, a partir del branding que ya yo creé en la fase inicial del proyecto.

Como dije, todas estas cosas son ideas que voy a ir probando y ajustando sobre la marcha, pero la idea es ser bien intencional y empezar a trabajar cada vez más en la dirección que realmente quiero.

moralejas finales sobre mi experiencia

decir que no a veces es tan valioso como decir que sí

Algo que no dije es que hubo un par de clientes potenciales durante esta primera mitad del año a los que dije “No, gracias”, y me he sentido infinitamente agradecida conmigo misma por haberlo hecho porque estoy segura de que hubieran sido experiencias muy desgastantes y frustrantes: aunque no estemos en condiciones de ser súper selectivas con los proyectos que hacemos (es normal al principio de cualquier negocio), otra muy diferente es trabajar con alguien que es un NO rotundo. Es bueno tener ciertos límites bien definidos.

emprender sirve para conocernos mejor

Esto me ha servido para conocerme mejor a mí misma, y mis límites. Yo peco bastante de optimismo con la cantidad de trabajo que puedo hacer en un tiempo determinado… y, aunque muchas veces logro cumplir con los plazos que me pongo, lo que pasa es que cuando termino no sirvo para nada en varios días. Al final, esta dinámica no es sostenible, y ahora que me conozco a mí y mis límites mejor, puedo ir diseñando una forma de trabajar más equilibrada en todos los aspectos. 

el tiempo de “no hacer nada” es imprescindible

Esto es algo que ya sabía, pero la experiencia de estos meses me ha servido para reforzarlo: genero mejor cuando estoy despejada y tengo tiempo para reflexionar y “pensar en las musarañas”. Yo soy una persona reflexiva por naturaleza, y además me estreso mucho cuando me siento presionada, sobre todo si esta presión se mantiene por mucho tiempo (esta es una de las razones por las que quisiera diseñar servicios con calendarios más cortos). Cuando tengo espacio para respirar y poderme tomar mi café de por las tardes sentada en mi sillón tranquilamente y “sin hacer nada”  es cuando soy más creativa, cuando se me ocurren mejores ideas, y cuando el resultado de mi trabajo es mucho mejor. 

hay veces que hay que parar y reajustar

Así de simple… y eso no quiere decir que estamos fracasando o que somos un desastre (aunque francamente a veces es difícil callar esas voces jodidas en nuestras cabezas). Creo que tenemos que aprender a ser más flexibles y adaptarnos a cada contexto y momento de nuestras vidas. Con 10 años menos quizás no me hubiera sentido así, o con una situación personal más estable… pero tenemos lo que tenemos (ya sé, reflexiones muy profundas).

* * *

Ahora que ya voy saliendo de la crisis, y que tengo un plan claro de hacia donde quiero enfocar Visual Bloom y cómo, me siento mucho más optimista sobre la segunda mitad del año. Esto no quiero decir que todo sea color de rosa ni mucho menos… todavía hay días y semanas que se me complican más de la cuenta, o que amanezco de bajón, o lo que sea. Pero de manera general sí siento que no voy como pollo sin cabeza y en plan supervivencia todo el tiempo, y espero en los próximos meses ir publicando cositas nuevas.

Este es un post más personal de lo que suelo publicar por aquí... es un post sobre mi experiencia con el crecimiento de mi negocio durante la primera mitad del año, y el impacto que ha tenido en mi vida. #Emprendimiento #Emprendedoras #Emprender
 

 

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